Lo que estoy viendo este agosto: sorpresas, decepciones y alguna serie que empieza a agotarme
Agosto, LPC Studio y muchas cosas por ver
Este mes de agosto está siendo algo diferente en Los Postcréditos. El podcast y la web han tenido menos movimiento del habitual, pero existe una razón bastante clara: buena parte de mi tiempo se está yendo en el desarrollo de LPC Studio, una aplicación que nace precisamente de todo lo que llevamos haciendo durante años alrededor del cine y las series.
La idea es coger cosas que me gustan de distintas aplicaciones, unirlas, adaptarlas a mi manera de consumir contenido y crear una herramienta que también me permita optimizar todo el trabajo de Los Postcréditos. Me está costando, porque evidentemente la programación no es mi terreno, pero también os digo que lo que está saliendo tiene muy buena pinta. Y si alguien quiere probarla, solo tiene que pasarse por nuestro grupo de Telegram y pedir acceso.
Mientras todo esto va creciendo, evidentemente no he dejado de ver cosas. Así que toca hacer limpieza, abrir el Timeline y repasar lo que ha pasado por delante de mis ojos durante estos últimos días. Hay alguna sorpresa, varias decepciones y también series que empiezan a demostrar que quizá ya deberían ir pensando en dónde está su final.
📊 Vista Rápida
🎬 Lo mejor: Posesión infernal y una Lioness que sigue jugando a otro nivel.
🧠 Sorpresa: Linternas empieza a convencer pese a todas mis dudas con DC.
⚡ Decepción: The Shards tiene envoltorio, pero su historia sigue sin despegar.
⭐ En caída: Silo empieza a agotarme después de tres temporadas.
🧩 Contexto: Un repaso a las películas y series que han marcado mis últimos días de agosto.
Aguas profundas: Ana de Armas y Ben Affleck no son suficientes
Empezamos por Aguas profundas, protagonizada por Ben Affleck y Ana de Armas, y aquí no hay demasiado que celebrar. Estamos ante una película de andar por casa, de esas que puedes ver sin prestar demasiada atención y que difícilmente permanecerán mucho tiempo en tu memoria.
Su principal problema es bastante evidente: si le quitamos todo el componente erótico y sexual, queda muy poca película debajo. La relación entre sus protagonistas sostiene parte del interés y existe química entre ellos, pero el conjunto resulta demasiado básico. No hay suficiente historia ni suficientes elementos alrededor como para convertir esa provocación en algo realmente interesante.
Entretiene a ratos, y quizá eso sea suficiente si simplemente buscamos algo para pasar un par de horas sin demasiadas exigencias. Pero estamos hablando de Ana de Armas y Ben Affleck, dos intérpretes capaces de ofrecer muchísimo más. Esperaba bastante más que una película sostenida principalmente por el atractivo de sus protagonistas.
Posesión infernal: cuando el terror sí entiende lo que quiero
Muy diferentes son las sensaciones con Posesión infernal. Aquí sí he encontrado exactamente ese tipo de terror que me gusta: momentos estresantes, violencia, gore, situaciones realmente bestias y pequeñas dosis de humor negro que funcionan especialmente bien dentro de semejante festival.
Pero no se trata únicamente de enseñar sangre. Uno de sus grandes puntos fuertes está en cómo utiliza el sonido y los efectos visuales para crear una experiencia realmente potente. Es una película que quiere incomodarte y hacerte sentir que en cualquier momento puede suceder alguna barbaridad. Y lo consigue.
Además, dentro de un género en el que las valoraciones suelen ser especialmente castigadas, estamos ante una película que ha conseguido mantener una recepción bastante digna. En mi caso no tengo demasiadas dudas: semáforo verde. Si os gusta este tipo de terror directo, intenso y sin demasiados complejos, merece la pena.
Furious empieza a explotar por fin a Emmy Rossum
Con Furious estamos llegando precisamente al punto que reclamaba desde sus primeros episodios. Emmy Rossum empieza a tener el material que necesita para demostrar por qué es una actriz que me gusta tanto.
Desde Shameless tengo bastante claro que Rossum funciona especialmente bien cuando le das personajes dramáticos y emocionalmente exigentes. Tiene una capacidad enorme para transmitir únicamente con el rostro y estos últimos episodios están aprovechando mucho mejor esa cualidad. Y la serie gana muchísimo cuando ella está en el centro.
Me falta algo parecido con Jake Lacy. Es otro actor al que hemos visto funcionar realmente bien cuando tiene material potente, pero aquí todavía no hemos podido disfrutarlo tanto como me gustaría. Veremos qué sucede en los episodios restantes.
Furious no es ninguna maravilla y probablemente tampoco pretende serlo. Pero ofrece suficiente para mantenerme dentro y, sobre todo, tiene ahora mismo en Emmy Rossum su mejor argumento para seguir viendo cada semana.
Una película infantil para cuando llega el momento de explicar ciertas cosas
Entre todo lo visto estos días también ha aparecido una pequeña película navideña cuyo interés está bastante más en lo que plantea que en la propia película. Es una producción muy sencilla, prácticamente encerrada dentro de una casa y con muy pocos recursos, pero toca algo que puede resultar interesante para determinados padres: ese momento en el que los niños empiezan a perder la magia de la Navidad.
¿Cuándo hay que contar determinadas cosas? ¿Cuándo empiezan ellos mismos a sospecharlas? ¿Debemos mantener esa ilusión un poco más? La película juega precisamente con ese proceso y por eso puede tener cierto valor para familias que estén entrando en esa etapa.
Creo que su público está aproximadamente entre los ocho y los diez u once años, dependiendo evidentemente de cada niño. Como película es bastante justita, pero como herramienta para introducir una conversación que tarde o temprano acaba llegando puede resultar curiosa.
Linternas: cuidado, porque DC podría haber acertado
Llegamos a Linternas y aquí tengo que reconocer que empiezo a abandonar parte de mis prejuicios iniciales. El primer episodio me gustó, pero venimos de demasiados tropiezos de DC como para lanzar las campanas al vuelo después de un único capítulo.
El segundo episodio, sin embargo, ha conseguido que empiece a creer que aquí puede haber algo. La serie está encontrando su personalidad y, salvando todas las distancias, empiezo a tener una sensación parecida a la que tuve con El Pacificador: quizá estemos ante uno de esos productos capaces de escapar de los problemas que han acompañado tantas veces a DC.
Queda muchísimo y todavía tienen tiempo de estropearlo, evidentemente. Pero dos episodios después puedo decir algo que antes del estreno no tenía nada claro: quiero seguir viendo Linternas. Y tratándose de DC, para mí ya es bastante.
Operaciones Especiales: Lioness sigue jugando en otra liga
Con Operaciones Especiales: Lioness sucede algo bastante curioso. Sobre el papel tiene casi todo lo que normalmente me alejaría de una serie. Mucho componente militar, espionaje, contraespionaje, operaciones especiales y una importante dosis de esa americanada que en otras producciones termina cansándome.
Y, sin embargo, Lioness me encanta.
Estamos ya en su tercera temporada y podría existir la sensación de estar viendo nuevamente lo mismo, pero continúa funcionando. Cambia el escenario, cambia el conflicto y vuelve a construir alrededor de sus personajes una historia suficientemente potente como para que todo vuelva a encajar.
También ayuda muchísimo tener semejante reparto. Zoe Saldaña encabeza un grupo de intérpretes que eleva constantemente el material y consigue que incluso aquello que podría resultar excesivo termine funcionando. A estas alturas tengo pocas dudas: es una de las series que más estoy disfrutando y una de las que recomendaría sin demasiadas reservas.
Dr. Death: buenas temporadas que no consiguen golpearme como deberían
Dr. Death me ha gustado. Sus dos temporadas cuentan casos diferentes y ambas tienen suficientes elementos para mantener el interés, además de contar con intérpretes que personalmente disfruto mucho viendo.
Especialmente en la segunda temporada aparece Mandy Moore, a quien inevitablemente relaciono con This Is Us, una de mis series favoritas y una de esas historias que sí consiguieron dejarme una huella enorme.
Precisamente por eso quizá esperaba que Dr. Death consiguiera afectarme mucho más. Las historias que cuenta son muy fuertes y existe un dramatismo evidente en todo lo que sucede, pero emocionalmente no ha conseguido atravesar esa barrera. Reconozco la gravedad de lo que estoy viendo, entiendo perfectamente dónde quiere golpear la serie y, aun así, ese golpe no termina de llegarme.
Eso no convierte a Dr. Death en una mala serie. Al contrario. Pero existe una diferencia importante entre reconocer que algo está bien hecho y conseguir conectar realmente con ello.
The Shards: preciosa por fuera, cada vez más vacía por dentro
Si hablamos de decepciones, The Shards empieza a ocupar una posición bastante destacada. Y duele especialmente porque estamos ante un proyecto relacionado con Ryan Murphy y, por tanto, las expectativas eran bastante mayores.
Visualmente hay poco que discutir. Vestuario, escenarios, ambientación y recreación de época funcionan realmente bien. La ves y te crees el mundo en el que intenta introducirte. El problema aparece cuando dejamos de mirar el envoltorio y buscamos la historia.
Estamos ante una producción construida alrededor de la amenaza de un asesino en serie y, después de varios episodios, esa parte continúa teniendo muchísimo menos peso del que debería. Falta tensión, faltan acontecimientos y falta la sensación de que el eje central avance realmente.
Y hablamos de una miniserie. Ese detalle es fundamental porque aquí no existe demasiado margen para decir que ya mejorará dentro de veinte episodios. Puede mejorar muchísimo en su recta final, pero difícilmente conseguirá borrar la sensación de oportunidad perdida que está dejando hasta ahora.
Silo: cuando una buena serie empieza a dejar de interesarte
Con Silo tengo probablemente uno de los mayores ejemplos de desgaste de los últimos tiempos. La primera temporada me gustó muchísimo. Había misterio, un mundo por descubrir y preguntas suficientemente interesantes como para querer continuar viendo inmediatamente.
La segunda empezó a ofrecerme cierta sensación de repetición. Y ahora, en la tercera, he llegado a un punto bastante peor: empieza a darme igual lo que suceda.
Ese es posiblemente uno de los síntomas más peligrosos para cualquier serie. No significa que esté mal hecha. Visualmente continúa funcionando y su universo sigue teniendo elementos interesantes. El problema es que buena parte de esta temporada está dando mucho peso a todo aquello que ocurrió antes y fuera del propio silo.
Entiendo la necesidad de ampliar el universo y explicar cómo hemos llegado hasta aquí, pero cuando una serie llamada Silo consigue que aquello que sucede dentro del silo empiece a perder protagonismo, personalmente desconecto.
Ni siquiera la incorporación de actores que me gustan consigue cambiar demasiado esa sensación. Ya no necesito muchas más respuestas. La serie me contó aquello que realmente quería saber y ahora tengo la impresión de estar dando vueltas alrededor de una historia cuyo mayor impacto ya quedó atrás.
La casa del dragón y mi problema con un universo que cada vez crece más
Algo parecido, aunque por razones diferentes, empieza a sucederme con La casa del dragón. La primera temporada consiguió gustarme precisamente porque me parecía una especie de Juego de Tronos más concentrada. Menos familias, menos nombres, menos líneas argumentales simultáneas y un conflicto mucho más fácil de seguir.
Pero inevitablemente el universo empieza a crecer. Aparecen más personajes, aumentan las ramificaciones y volvemos poco a poco a ese tipo de construcción que personalmente terminó cansándome.
Y luego están los dragones.
Puede sonar absurdo criticar los dragones en una serie llamada La casa del dragón, pero precisamente ahí está el problema: si el elemento fundamental de una historia no consigue interesarte demasiado, difícilmente vas a enamorarte del conjunto. La serie puede estar bien realizada y puede tener grandes momentos, pero cada vez encuentro menos motivos personales para entusiasmarme con ella.
Looking: cumplir también tiene mérito
Y terminamos con Looking, una serie que ya puedo valorar en conjunto y que, sin convertirse en ninguna maravilla, ha cumplido perfectamente con aquello que esperaba de ella.
Hay acción, entretenimiento, un reparto reconocible y suficiente ritmo como para acompañarte hasta el final sin demasiados problemas. Anya Taylor-Joy cumple y el resto de nombres importantes que van apareciendo ayudan a mantener una producción cuyo objetivo principal nunca parece ser reinventar absolutamente nada.
¿La recomendaría como una de las grandes series del año? No. ¿La recomendaría a alguien que simplemente quiera una serie entretenida, directa y que cumpla con lo prometido? Sí.
Y a veces no necesitamos mucho más.
Un agosto diferente antes de volver a pisar el acelerador
Este repaso deja sensaciones bastante variadas. Posesión infernal ha sido una de las sorpresas positivas, Lioness continúa demostrando que puede hacerme disfrutar incluso de un género que normalmente no está entre mis favoritos y Linternas empieza a conseguir algo que parecía complicado: que confíe un poquito en DC.
En el otro extremo aparecen The Shards y especialmente Silo, dos ejemplos muy diferentes de cómo una serie puede perderme. Una porque tiene una presentación fantástica pero no consigue desarrollar suficientemente aquello que debería ser su motor; la otra porque después de varias temporadas siento que ya me ha contado lo que necesitaba que me contara.
Y mientras sigo viendo películas y series, una parte importante de este agosto está dedicada a preparar lo que viene después. LPC Studio está creciendo precisamente para juntar todo este universo en un mismo lugar: lo que vemos, lo que tenemos pendiente, nuestras valoraciones, recomendaciones y buena parte de todo aquello que hacemos diariamente en Los Postcréditos.
Si queréis probarla y ayudarme durante esta fase, podéis pedirme acceso a través del grupo de Telegram de Los Postcréditos. Todavía estamos construyéndola y precisamente ahora es cuando cualquier sugerencia puede terminar convirtiéndose en una nueva función.
Agosto está siendo algo más tranquilo de cara al exterior. Por dentro, probablemente sea uno de los meses en los que más cosas están cambiando.
Nos leemos, nos escuchamos y, muy pronto, también nos veremos dentro de LPC Studio.
Lectura relacionada: la versión inglesa de este balance personal.
Algunas de las series citadas aquí tienen seguimiento propio: por qué la segunda temporada de Silo nos decepcionó y por qué Lioness destaca frente a otros estrenos.
Para recuperar una mirada más crítica al mismo mes, puedes leer nuestro primer balance de las decepciones de agosto y comparar cómo evolucionaron nuestras impresiones.
