Mi semana serial: pocas series, pero buenas sensaciones
Una semana discreta que termina dejando buenas sensaciones
Hay semanas en las que cuesta encontrar algo realmente interesante entre todo lo que llega a las plataformas. Estrenos escasos, series que avanzan sin demasiado entusiasmo y esa sensación de estar buscando constantemente algo capaz de justificar unas cuantas horas delante de la pantalla. Esta ha sido una de ellas, aunque sorprendentemente el balance final termina siendo bastante mejor de lo esperado.
No ha habido una avalancha de novedades ni demasiados títulos destinados a convertirse en grandes acontecimientos, pero sí he encontrado propuestas suficientemente diferentes como para acabar sacando petróleo de unos días inicialmente bastante flojos. Una miniserie se ha convertido claramente en la gran sorpresa, otra producción importante ha cumplido sin terminar de conquistarme y hasta he conseguido cerrar definitivamente una de esas series que llevaba demasiado tiempo acompañándome.
📊 Vista Rápida
🎬 Concepto: Repaso personal a las series, miniseries y documentales que han marcado la semana.
🧠 Enfoque: Sensaciones, entretenimiento y capacidad real de cada producción para dejar huella.
⚡ Tono: Una semana inicialmente floja que termina ofreciendo más alegrías que decepciones.
⭐ Destacada: Lost Boys & Fairies se convierte con claridad en la gran sorpresa.
🧩 Contexto: Cinco propuestas muy diferentes que van desde el drama íntimo hasta el universo Gotham, el entretenimiento puro y el documental.
Lost Boys & Fairies: cuanto menos sepas, mucho mejor
De Lost Boys & Fairies podría contar muchas cosas, pero probablemente la mejor recomendación que puedo hacer es justamente la contraria: intentar saber lo mínimo posible antes de verla.
Estamos ante una miniserie de únicamente tres episodios, algo que personalmente ya juega bastante a su favor. Me gustan especialmente las historias capaces de concentrar aquello que quieren contar sin necesidad de extenderse artificialmente durante ocho o diez capítulos. Aquí esa duración reducida ayuda muchísimo.
La historia sigue a una pareja gay que quiere adoptar y utiliza ese punto de partida para construir un relato emocional donde la familia, las relaciones y determinadas heridas personales van adquiriendo cada vez más peso. También me ha gustado mucho su ambientación en Gales, que aporta una personalidad bastante reconocible al conjunto.
Después de verla descubrí además que la historia tiene una conexión con hechos reales, un elemento que, dentro de la experiencia que tuve con la serie, terminó añadiendo todavía más carga emocional a determinados momentos.
Pero precisamente por eso prefiero no entrar demasiado en detalles. Lost Boys & Fairies funciona mucho mejor cuando permite que el espectador vaya descubriendo por sí mismo hacia dónde pretende dirigirse.
Para mí es la gran sorpresa de estos días y una de las miniseries que más he disfrutado últimamente. Su principal dificultad probablemente sea encontrarse en Filmin, una plataforma con una presencia bastante menor que Netflix, Max o Prime Video. Pero si tienes acceso a ella, es la primera recomendación que sacaría de esta semana.
The Penguin: puedo reconocer su calidad sin enamorarme de Gotham
Con The Penguin la situación es completamente diferente. Aquí no existe sorpresa respecto al nivel de producción. Ya habíamos visto a Colin Farrell completamente transformado en este personaje y ahora tenemos la oportunidad de colocarlo en el centro absoluto de una historia ambientada después de los acontecimientos de The Batman.
La serie tiene recursos, visualmente está extraordinariamente cuidada y Farrell demuestra nuevamente que aquella transformación física no tendría demasiado valor si detrás no existiera también una interpretación capaz de sostenerla.
Mi problema está fundamentalmente en el universo donde se desarrolla.
Gotham nunca ha conseguido entusiasmarme tanto como a buena parte del público. Esa oscuridad permanente, los escenarios opresivos y la sensación de encontrarnos siempre dentro de un mundo donde prácticamente todo está podrido terminan produciéndome cierto cansancio. Curiosamente, de todas las aproximaciones televisivas a este universo, una de las que más terminé disfrutando fue Gotham.
Eso condiciona inevitablemente mi experiencia con The Penguin. Puedo reconocer perfectamente que estamos ante una serie trabajada, bien interpretada y con una producción de muchísimo nivel, pero una cosa es reconocer su calidad y otra muy distinta convertirla en una de mis favoritas.
Por ahora se queda exactamente ahí: buena serie, buena interpretación y un universo que personalmente no termina de estimularme lo suficiente.
Big Boys: entre el encanto y el caos
Big Boys es probablemente la producción que más dudas me ha generado durante la semana. Hay elementos que me han gustado bastante y otros que han conseguido sacarme repetidamente de la historia.
La premisa me resulta interesante. Dos chicos universitarios se conocen dentro de un entorno especialmente diverso y la serie utiliza esa relación como punto de partida para explorar amistad, identidad y todo aquello que acompaña a una etapa vital donde prácticamente todo parece estar cambiando al mismo tiempo.
El problema está en la manera de contarlo.
Hay muchos cambios de tono, momentos deliberadamente exagerados, una ambientación muy marcada y cierta sensación de caos permanente. Entiendo perfectamente que esa personalidad forma parte de aquello que quiere ser la serie, pero no siempre he conseguido entrar en su juego.
Eso provoca una sensación curiosa. No puedo decir que no me haya gustado, porque hay partes que he disfrutado considerablemente. Pero tampoco puedo colocarla entre las grandes recomendaciones porque nunca terminé de conectar completamente con su forma de construir el relato.
Dentro del balance semanal es probablemente la que queda más cerca del lado negativo, aunque tampoco hay suficientes motivos como para considerarla una decepción absoluta.
Banshee: entretenimiento por encima de cualquier otra consideración
Después de bastante tiempo, por fin he terminado Banshee. Y mi conclusión continúa siendo prácticamente la misma que había tenido durante buena parte de su recorrido: creo que es una serie bastante sobrevalorada, pero eso no significa que no la haya disfrutado.
De hecho, probablemente su mayor virtud consiste precisamente en conseguir entretener incluso cuando sabes perfectamente que muchas de las cosas que estás viendo no soportarían un análisis demasiado profundo.
Banshee no es la serie que recomendaría a alguien que busque un argumento especialmente elaborado, personajes construidos desde el realismo absoluto o una historia preocupada permanentemente por mantener una coherencia impecable. Es exagerada, muchas veces previsible y en determinados momentos tremendamente simple.
Pero también sabe ofrecer espectáculo.
Hay series capaces de construir historias extraordinariamente sofisticadas que después no consiguen que quieras ver inmediatamente el siguiente episodio. Banshee hace prácticamente lo contrario. Utiliza conflictos reconocibles, violencia, personajes extremos y situaciones que hemos visto muchas veces, pero sabe perfectamente cómo mantenerte delante de la pantalla.
Y al final eso también tiene valor. No todo tiene que aspirar a convertirse en una obra maestra. Algunas series simplemente quieren entretener, y en ese terreno Banshee sabe jugar bastante bien sus cartas.
Cómo cazar a un monstruo: un caso que justifica el documental
Dentro de una semana dominada principalmente por las series, Cómo cazar a un monstruo consigue hacerse un hueco propio. Es uno de esos documentales donde el interés del caso termina siendo suficiente para mantener prácticamente toda la atención.
Sigo teniendo algunas reservas respecto a la forma de exponer de Carles Tamayo. Hay decisiones de presentación que personalmente no siempre terminan de convencerme, aunque también creo que existe muchísimo margen de crecimiento y que tiene herramientas suficientes para seguir evolucionando.
En esta ocasión, sin embargo, el material pesa muchísimo. El acceso conseguido, el tiempo dedicado al caso y todo aquello que va apareciendo durante el documental generan suficientes preguntas como para justificar plenamente el visionado.
Además, hay algo que agradezco especialmente: no termina convirtiéndose en una experiencia innecesariamente larga. Uno de los problemas habituales del documental actual es estirar historias que podrían explicarse perfectamente en mucho menos tiempo. Aquí el ritmo resulta bastante más razonable.
Por contenido y por las cuestiones incómodas que plantea, termina entrando con claridad dentro de las recomendaciones de la semana.
Lost Boys & Fairies gana una semana sin grandes decepciones
Lo curioso de estos días es que, pese a comenzar con una sensación bastante evidente de escasez, termino sin encontrar ningún desastre absoluto. Todas las producciones han conseguido aportarme algo, aunque evidentemente no todas estén al mismo nivel.
The Penguin tiene muchísima calidad, pero sigue chocando con mi escasa conexión personal con ese universo. Big Boys tiene elementos interesantes, aunque su manera de contar la historia me resulta demasiado caótica. Banshee confirma que una serie puede ser sencilla, exagerada e incluso bastante previsible y continuar funcionando perfectamente como entretenimiento. Y Cómo cazar a un monstruo demuestra que un buen caso puede sostener un documental cuando existe suficiente trabajo detrás.
Pero la elección de la semana no genera demasiadas dudas.
Lost Boys & Fairies es la producción que más me ha sorprendido y también la que más fácilmente recomendaría. Tres episodios, una historia emocional, una duración perfecta y esa capacidad cada vez menos frecuente de conseguir que al terminar quieras seguir pensando durante un rato en aquello que acabas de ver.
Quizá no haya sido una semana especialmente potente en cantidad de estrenos, pero cuando terminas encontrando una producción así, el balance cambia completamente.
Pocas cosas, pero al menos una realmente especial.
Puedes continuar con otro de nuestros repasos semanales de series y miniseries.
Dos series comentadas en este repaso tienen críticas propias: nuestro análisis de El Pingüino y la valoración de Banshee. Son propuestas muy distintas que apuestan por personajes difíciles de olvidar.
