Collage editorial sobre series, cine y miniseries con cocina, thriller y streaming como representación de los últimos visionados recomendados

Series y miniseries: lo mejor, lo peor y lo que sí merece la pena de mis últimos visionados

Mucho por ver, poco tiempo y unas cuantas sorpresas

Las últimas semanas me han dejado una mezcla curiosa de sensaciones. He visto series que esperaba que me gustaran y me han dejado frío, otras que no me interesaban demasiado y han terminado funcionando mejor de lo previsto, y alguna que tenía todos los ingredientes para no entrarme y, sin embargo, ha acabado sorprendiendo bastante. Es una de las cosas que más me gusta de ver sin ir condicionado por el ruido exterior: a veces aciertas de pleno y otras te llevas una sorpresa donde menos la esperabas.

Entre biopics, miniseries españolas, dramas familiares, adaptaciones literarias, mafia, superhéroes y ciencia ficción, hay de todo. No todo está al mismo nivel, ni mucho menos, pero sí hay varias propuestas que merece la pena comentar porque tienen algo que las hace interesantes, incluso cuando no terminan de rematar lo que prometen.

📊 Vista Rápida

🎬 Concepto: Repaso editorial a varios de los últimos estrenos y temporadas que he ido viendo.

🧠 Enfoque: Qué funciona, qué no y qué títulos realmente merece la pena recomendar.

⚡ Tono: Directo, cercano y crítico, sin necesidad de vender como obra maestra lo que simplemente entretiene.

⭐ Nivel: Variado: desde miniseries muy recomendables hasta propuestas que se me han hecho realmente cuesta arriba.

🧩 Contexto: Ficción nacional e internacional, con especial peso de miniseries y nuevas temporadas.


Gènesi (Génesis): cercanía, identidad y un problema importante con la ficción

Gènesi (Génesis), el biopic sobre Ferran Adrià, parte con una ventaja emocional difícil de ignorar: está muy cerca de casa. Se nota el peso de la cultura catalana, de los actores locales y de una historia que toca algo que conozco bien. Eso genera una cercanía especial y, en mi caso, ayuda mucho a entrar en la serie.

La serie me ha gustado y creo que merece la pena verla, especialmente por cómo se acerca a la revolución culinaria que supuso Ferran Adrià y por todo lo que representa ese momento para la cocina catalana y española. El problema es otro: la cantidad de ficción introducida en una historia basada en hechos reales.

Entiendo perfectamente que un biopic necesite dramatizar, comprimir acontecimientos y construir personajes para que la narración funcione. Lo que me cuesta más aceptar es que se introduzcan elementos muy relevantes que no existieron y que, además, tienen mucho peso dentro de la historia. Ahí aparece un riesgo evidente: que el espectador que no conoce los hechos termine asumiendo como real algo que no lo fue.

Contexto verificado (octubre de 2026): 3Cat presenta oficialmente Gènesi como una ficción de seis episodios que combina dos líneas narrativas: la trayectoria real de Ferran Adrià, Juli Soler y El Bulli, y la historia inventada de Glòria Canabach y su sobrina Lola. La cadena explica también que Ferran Adrià y el equipo de El Bulli participaron en la supervisión histórica y culinaria. Eso no elimina la crítica personal a cómo se mezclan ambas tramas, pero permite al lector distinguir mejor los hechos documentados de los personajes ficticios. Fuente: presentación oficial de 3Cat.

Aun con ese matiz, es una serie que recomiendo. Tiene identidad, tiene interés y acerca al público a una etapa clave de nuestra gastronomía. Simplemente habría agradecido una separación más clara entre realidad y ficción.


El Castillo: Raúl Arévalo está enorme, pero la serie no se atreve a ir hasta el fondo

El Castillo es una de esas miniseries que me dejan una sensación doble. Por un lado, me ha gustado. Por otro, durante prácticamente todo el visionado he tenido la misma idea en la cabeza: aquí había material para ir mucho más lejos.

Raúl Arévalo está impresionante. Es uno de esos papeles en los que notas que el actor tiene muchísimo más dentro, pero también que el personaje parece permanentemente frenado por el tono, por el guion o por las decisiones de dirección. Y eso me molesta especialmente porque el tema da para mucho.

La serie entra en un terreno delicado y potente relacionado con la prostitución en una época concreta, con todo lo que eso implica a nivel social, humano y político. Sin embargo, en demasiados momentos tengo la sensación de que se queda en una versión demasiado contenida, demasiado prudente, demasiado light para lo que podría haber sido.

Y aun así funciona, en buena medida gracias a Arévalo. Si hubieran dejado respirar más al personaje y permitido que la historia fuese un poco más incómoda, podríamos estar hablando de una interpretación realmente inolvidable. Tal y como está, sigue siendo de las mejores que le he visto.


Brothers: nostalgia, humor sencillo y una serie que entra sola

Brothers me está gustando, aunque con el freno de mano puesto. Tiene un punto de nostalgia que me lleva directamente a Aquellos maravillosos años, no porque sean la misma serie ni mucho menos, sino por la sensación que me produce su tono y la manera en la que me transporta a otro tipo de televisión.

Esa nostalgia juega a su favor porque los episodios pasan rápido y no da tiempo a que el humor sencillo me canse. Además, el hecho de que Matthew McConaughey y Woody Harrelson jueguen con versiones ficcionadas de sí mismos añade un componente curioso. Hay elementos de su propia relación y situaciones personales reinterpretadas con humor.

No es ninguna maravilla y tampoco pretende serlo. Pero tiene algo importante: no aburre. Y a veces eso ya es suficiente para seguir viendo una serie con ganas.


Al este del Edén: tenía todos los ingredientes para no gustarme y ha sido de las mejores sorpresas

Al este del Edén es probablemente uno de los ejemplos más claros de por qué conviene dar oportunidades a cosas que, sobre el papel, no parecen para ti. Las historias de época suelen costarme. Me suelen parecer pesadas y tengo que hacer un esfuerzo extra para entrar. Aquí ha sucedido lo contrario.

Florence Pugh está muy bien y agradezco especialmente verla lejos de registros más asociados a grandes franquicias. Hay una actriz muy buena ahí y esta miniserie le permite demostrarlo. La puesta en escena también ayuda muchísimo, pero sobre todo funciona porque la historia tiene tiempo para desarrollarse.

Ese formato de varias horas permite explicar mejor los conflictos, dar más profundidad a los personajes y construir con calma. Más allá de cualquier comparación con adaptaciones anteriores, lo importante es que esta versión se siente sólida, cuidada y muy bien narrada.

Es una de las recomendaciones más claras de todo este repaso. Tiene un guion potente, una puesta en escena muy buena y una protagonista que sostiene perfectamente el peso de la historia.


Casa abierta: no inventa nada, pero funciona

Casa abierta entra en una categoría que valoro bastante: historias que ya hemos visto muchas veces pero que están lo suficientemente bien hechas como para que eso no importe. No tiene que reinventar nada si consigue que te intereses por sus personajes y por cómo desarrolla el conflicto.

Eso es justamente lo que consigue. El reparto funciona, la historia está bien guiada y el conjunto termina entrando mejor de lo que esperaba. No creo que sea una de esas miniseries que dentro de unos años vayamos a recordar como imprescindible, pero sí me parece una buena opción para quien busque algo cerrado, bien trazado y fácil de recomendar.


Tierra de mafiosos: el problema no es esta temporada, es lo que viene después

Tierra de mafiosos sigue siendo una serie que me gusta mucho. El problema es que ya estoy viendo la segunda temporada condicionado por lo que sabemos que sucederá después con Tom Hardy. Y eso cambia completamente la forma de mirar la serie.

Más allá de cualquier circunstancia interna, hay una realidad que cuesta ignorar: Hardy tira muchísimo de la ficción. Es el gran centro de gravedad de la serie, aunque formalmente su personaje no sea el jefe de todo. Tiene presencia, carisma y sostiene una parte enorme de la tensión.

Por eso mi mayor preocupación no está ahora mismo en si esta temporada funciona, sino en cómo van a cerrar su personaje. Espero un final importante, digno y bien construido. No una salida rápida, una desaparición absurda o una solución de compromiso. Si un personaje ha sostenido tanto peso, merece una despedida a la altura.

Y después llegará la pregunta difícil: si la serie puede sobrevivir sin él. A día de hoy tengo muchas dudas.


Linternas: visualmente muy potente, pero la historia no me interesa

Linternas me ha gustado más de lo que esperaba, lo cual ya es bastante porque parto de una desventaja clara: el personaje nunca me ha interesado demasiado y, en general, conecto mucho menos con DC que con Marvel.

La serie tiene una factura visual muy buena. Se nota presupuesto, cuidado y ambición. En ese apartado no tengo demasiadas pegas. El problema es que una serie puede entrar por los ojos, pero necesita una historia que te agarre, y ahí es donde a mí me pierde.

Si el eje de la trama gira alrededor de elementos que apenas ves o que no terminan de transmitirme interés, la conexión se rompe. Puedo reconocer que está bien hecha y, al mismo tiempo, admitir que lo que cuenta me importa bastante poco.

Para alguien que disfrute especialmente del universo DC o del personaje, seguramente la experiencia sea mucho mejor. En mi caso, la calidad visual evita que la descarte, pero no consigue que me entusiasme.


Reina Roja: una segunda temporada mejor de lo esperado

Con Reina Roja me ha pasado justo lo contrario de lo habitual: esperaba menos y he recibido más. La primera temporada no me dejó especialmente marcado y llegué a esta segunda sin demasiadas expectativas.

Sin embargo, me ha gustado más. La historia me ha entrado mejor, la temporada me parece más sólida y, sobre todo, agradezco que hayan reducido elementos que en la primera no conectaron conmigo.

También noto una mejora general en lo visual y en la construcción narrativa. No estamos ante una transformación radical, pero sí ante una temporada que eleva el conjunto y que me ha dejado bastante mejor sabor de boca.


Materia oscura: cuando complicar una historia termina alejándome de ella

Y luego está Materia oscura, una serie con la que directamente no estoy conectando. El problema viene desde la primera temporada y en la segunda no ha hecho más que crecer.

Multiversos, versiones alternativas, líneas temporales y todo ese tipo de estructuras pueden funcionar si me interesa emocionalmente lo que está pasando. Si no, se convierten en ruido. Y eso es exactamente lo que me ocurre aquí.

La serie se me ha hecho pesada y, a estas alturas, incluso me cuesta mantenerme al día. La terminaré, probablemente, pero más por cerrar el viaje que por verdadero interés. Es uno de esos casos en los que una propuesta puede ser ambiciosa y estar bien producida, pero simplemente no entrarme.


Qué merece la pena de verdad

Si tuviera que quedarme con unas pocas recomendaciones de todo este bloque, pondría bastante arriba Al este del Edén, que ha sido una de las sorpresas más claras, y también El Castillo, aunque me frustre que no sea más valiente con el material que tiene entre manos. Génesis merece una oportunidad por lo que cuenta y por su cercanía cultural, siempre teniendo presente que mezcla realidad y ficción de una forma que puede generar cierta confusión.

Reina Roja mejora respecto a su primera temporada, Casa abierta funciona sin necesidad de reinventar nada y Brothers entra bien gracias a su ligereza y su punto nostálgico. Tierra de mafiosos sigue teniendo fuerza, aunque su futuro me preocupa seriamente.

En el otro extremo, Linternas me convence más por cómo se ve que por lo que cuenta, mientras que Materia oscura continúa confirmándome que el terreno de multiversos, variantes y realidades paralelas no es para mí.

Al final, esa es precisamente la gracia de seguir probando cosas nuevas: no todo tiene que ser una obra maestra. A veces basta con que una serie tenga una idea interesante, un actor especialmente inspirado o simplemente la capacidad de entretener sin hacerte mirar el reloj. Y entre todo lo que he visto últimamente, por suerte, todavía hay bastante de eso.

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