Imagen promocional de Yo, Adicto con diseño gráfico en rojo y blanco y retrato de hombre con gafas en estilo artístico rasgado

Lo mejor de la semana: Yo, adicto

Una semana desigual con una ganadora indiscutible

Las plataformas han dejado estos días una combinación bastante curiosa de estrenos, regresos y producciones recuperadas. Tenemos la ciencia ficción ambiciosa de Materia Oscura, el misterio cada vez más complejo de From, otro nuevo universo firmado por Taylor Sheridan con Landman y hasta la oportunidad de recuperar una producción catalana como Noche y Día.

Hay propuestas para prácticamente todos los gustos y algunas funcionan bastante mejor que otras. Pero esta vez no necesito demasiadas vueltas para elegir cuál sobresale por encima del resto. Yo, adicto juega directamente en otra categoría. La miniserie de Disney+ no solo es lo mejor que he visto durante estos días, sino una de esas producciones que consiguen permanecer contigo una vez termina el último episodio.

📊 Vista Rápida

🎬 Concepto: Repaso a cinco series muy diferentes que han marcado nuestros últimos días de visionado.

🧠 Enfoque: Sensaciones personales, evolución narrativa y capacidad real para mantener el interés.

⚡ Tono: Semana irregular con ciencia ficción decepcionante, buenos regresos y una miniserie extraordinaria.

⭐ Destacada: Yo, adicto sobresale con enorme diferencia gracias a Oriol Pla y a una historia profundamente humana.

🧩 Contexto: Estrenos, episodios semanales y producciones que encuentran una segunda oportunidad gracias al streaming.


Materia Oscura: tener buenas ideas no siempre es suficiente

Sobre el papel, Materia Oscura tenía prácticamente todos los ingredientes necesarios para interesarme. Parte de una novela de Blake Crouch, juega con universos paralelos, plantea decisiones capaces de cambiar completamente una vida y cuenta además con nombres como Jennifer Connelly dentro de su reparto.

El problema aparece cuando toda esa ambición tiene que convertirse en una serie capaz de mantener el interés. Desde muy pronto tuve la sensación de que el ritmo no estaba funcionando. Hay conceptos interesantes y momentos donde puedes intuir perfectamente el potencial de la historia, pero tarda demasiado en llegar a ellos.

La serie se recrea continuamente en determinadas ideas, repite situaciones y exige una paciencia que personalmente no siempre estoy dispuesto a conceder. Y el problema aumenta cuando hablamos de multiversos, realidades alternativas y conceptos similares, porque estamos ante un terreno que durante los últimos años ha sido explotado hasta límites enormes.

Para destacar ahí necesitas algo más que una buena premisa. Necesitas personajes capaces de sostenerla y, sobre todo, una narración que consiga que queramos descubrir qué existe detrás de la siguiente puerta. Materia Oscura no es un desastre, pero sí me deja una sensación bastante clara de oportunidad desaprovechada.


From: recuperando el pulso cuando más lo necesitaba

Con From ocurre prácticamente lo contrario. Su noveno episodio consigue recuperar una intensidad que durante algunos tramos parecía haberse diluido y prepara el terreno para un final de temporada que debería ser especialmente importante.

La principal fortaleza de la serie continúa siendo su misterio. Desde el principio construyó un escenario donde prácticamente cualquier explicación genera inmediatamente dos preguntas nuevas. Ese mecanismo puede convertirse fácilmente en una trampa si detrás no existe una planificación suficientemente sólida, pero la sensación es que From sabe, al menos en buena medida, hacia dónde quiere dirigirse.

Eso me parece especialmente importante en una producción de estas características. Ya hemos visto demasiadas series basadas en acumular enigmas únicamente para mantener enganchado al espectador y después improvisar soluciones. Aquí existe una sensación mayor de planificación a largo plazo.

No es una producción pensada para quien necesite respuestas inmediatas. Exige paciencia, acepta avanzar lentamente y muchas veces nos obliga a convivir durante demasiado tiempo con determinadas incógnitas. Pero cuando recupera la tensión y empieza a conectar piezas, From demuestra por qué continúa teniendo uno de los universos más interesantes del género.


Landman: Taylor Sheridan vuelve a jugar en su terreno

Resulta difícil encontrar actualmente un creador televisivo con una identidad tan reconocible como Taylor Sheridan. Puedes cambiar los personajes, el escenario o incluso el sector alrededor del que gira la historia, pero rápidamente empiezas a identificar determinadas características que forman parte de su manera de construir series.

Landman traslada esa fórmula al mundo del petróleo y vuelve a mezclar drama, conflictos familiares, poder, dinero, cinismo y ese particular sentido del humor seco que aparece constantemente en sus producciones.

Y nuevamente Sheridan se rodea de un reparto espectacular. Billy Bob Thornton tiene exactamente el tipo de presencia que necesita un personaje así, mientras que alrededor encontramos nombres como Demi Moore, Jon Hamm y Andy García. Hay suficiente talento delante de la cámara como para elevar prácticamente cualquier escena.

No creo que sea una serie para todo el mundo. Su ritmo y su manera de presentar determinados conflictos pueden provocar que parte del público no termine de entrar. Además, quienes hayan visto muchas producciones de Sheridan reconocerán mecanismos que empiezan a resultar familiares.

Pero cuando conectas con ese universo, funciona. Landman tiene personalidad, un reparto enorme y suficiente mala leche como para encontrar su propio espacio.


Noche y Día: una segunda vida gracias a las plataformas

La llegada de Noche y Día a Prime Video representa además otro fenómeno que me parece especialmente interesante: producciones que en su momento tuvieron una difusión mucho más local pueden encontrar años después un nuevo público gracias a las plataformas.

La serie nació en la televisión autonómica catalana y utiliza Barcelona como algo más que un simple fondo reconocible. Su tono policiaco es bastante sobrio y busca una aproximación más realista que espectacular a determinados conflictos.

No todo funciona al mismo nivel. El guion tiene altibajos y determinadas decisiones narrativas pueden resultar irregulares, pero mantiene suficiente interés y dispone de un reparto capaz de sostener la historia.

Personalmente también existe un componente añadido cuando reconoces escenarios, ambientes y determinados códigos mucho más cercanos. Pero más allá de eso, me parece un buen ejemplo de cómo el streaming puede rescatar producciones que merecen una segunda oportunidad y ponerlas delante de espectadores que probablemente nunca las habrían encontrado en su emisión original.


Yo, adicto: cuando una interpretación consigue atravesar la pantalla

Y después de todo lo anterior llegamos a Yo, adicto. Aquí no tengo demasiadas dudas: es la mejor producción de la semana y una de las miniseries que más me han impactado.

Buena parte de esa fuerza nace de Oriol Pla. Su interpretación de Javier Giner tiene una intensidad difícil de ignorar. No parece estar buscando constantemente la escena diseñada para recibir aplausos ni convertir el sufrimiento del personaje en espectáculo. Hay momentos incómodos, otros tremendamente íntimos y algunos donde prácticamente basta con observar su expresión para entender todo lo que está ocurriendo.

Eso resulta especialmente importante en una historia relacionada con la adicción. Era muy sencillo caer en el morbo, convertir determinados episodios en una colección de excesos o construir un relato paternalista donde todo estuviera constantemente subrayado. Yo, adicto evita buena parte de esas trampas.

La serie entiende que detrás de la adicción existe una persona. Hay decisiones equivocadas, daño, relaciones rotas y situaciones difíciles de contemplar, pero también existe una voluntad clara de comprender antes que simplemente juzgar.

Además, Oriol Pla no está solo. Marina Salas, Àlex Brendemühl y Victoria Luengo ayudan a construir alrededor del protagonista un entorno donde cada relación aporta algo diferente a su recorrido.

Uno de los mayores aciertos está precisamente en el equilibrio. Hay crudeza, evidentemente, pero también momentos donde la serie permite respirar. No necesita mantener permanentemente al espectador al borde del abismo para demostrar la gravedad de aquello que está contando.

Y quizá por eso funciona tanto. Porque cuando termina un episodio no tienes únicamente curiosidad por descubrir qué ocurrirá después. Te quedas pensando en lo que acabas de ver.


Una miniserie que juega en otra liga

Comparar directamente cinco producciones tan diferentes puede resultar injusto. Materia Oscura quiere jugar con ideas gigantescas de ciencia ficción. From vive de construir un misterio a largo plazo. Landman explora nuevamente uno de esos ecosistemas de poder que Sheridan maneja perfectamente. Noche y Día demuestra que una producción local puede encontrar una nueva audiencia años después.

Pero ninguna de ellas me ha provocado esta semana las mismas sensaciones que Yo, adicto.

Materia Oscura me deja frustrado porque veo potencial que nunca termina de explotar. From recupera fuerza justo antes de afrontar un final importante. Landman confirma nuevamente que Taylor Sheridan sabe construir mundos con una identidad muy marcada. Y Noche y Día merece esa segunda vida que le ofrecen las plataformas.

Yo, adicto, en cambio, no necesita que encuentre demasiados argumentos para defenderla. Está magníficamente interpretada, sabe perfectamente qué historia quiere contar y consigue abordar un tema enormemente delicado sin convertirlo en una explotación del sufrimiento.

Hay semanas en las que cuesta mucho escoger cuál ha sido la mejor producción. Esta no es una de ellas. Yo, adicto gana con enorme diferencia. De esas miniseries que terminan, cierras la aplicación y durante unos minutos no tienes ninguna necesidad de empezar inmediatamente otra cosa.

Y cuando una serie consigue provocar eso, normalmente significa que ha hecho muchas cosas bien.


Para ampliar este comentario, lee la crítica dedicada a Yo, adicto en Disney+.

De los títulos mencionados, puedes seguir leyendo nuestra crítica de la tercera temporada de From, el análisis de Landman y nuestra valoración de la serie catalana Nit i Dia.