Entre decepciones y sorpresas, Lioness juega en otra liga
Actualización (24 de octubre de 2026): la tercera temporada de Lioness terminó con su octavo episodio el 20 de septiembre de 2026, según la ficha oficial del desenlace en Paramount+. El comunicado de Paramount del 20 de octubre informó de los resultados de audiencia de la temporada; no era la fecha de emisión del final. Este artículo conserva mis impresiones escritas antes de conocer el desenlace.
Muchas cosas vistas y pocas capaces de dejar huella
Han pasado bastantes días desde el último repaso y eso significa que se han acumulado películas, series, abandonos, decepciones y alguna que otra sorpresa. No todo merece el mismo espacio y, de hecho, una de las sensaciones más evidentes después de revisar todo lo visto es comprobar la enorme diferencia que existe actualmente entre simplemente tener contenido disponible y encontrar algo que realmente apetezca seguir viendo.
Hay series que probablemente sean buenas y que, sencillamente, no llegan en el momento adecuado. Otras parten de ideas interesantes y terminan perdiéndose intentando abarcar demasiado. También encontramos películas que funcionan exactamente al revés de lo esperado: vas preparado para encontrarte un desastre y terminas pensando que, oye, tampoco estaba tan mal.
Pero por encima de todo lo visto hay un nombre que vuelve a destacar: Operaciones especiales: Lioness. Una serie cuya continuidad nunca me pareció especialmente necesaria y que, sin embargo, ha conseguido demostrar que cuando existe presupuesto, reparto, ambición y una producción verdaderamente cuidada, seguir contando una historia puede continuar teniendo sentido.
📊 Vista Rápida
🎬 Concepto: Repaso a las principales películas y series vistas durante las últimas semanas.
🧠 Enfoque: Qué merece continuar, qué se ha quedado por el camino y qué producciones han conseguido sorprender.
⚡ Tono: Mucha irregularidad, algunos abandonos y una clara vencedora entre los últimos visionados.
⭐ Nivel: Lioness sobresale claramente mientras Linternas consigue dar un importante salto adelante.
🧩 Contexto: Desde Casa Abierta y Materia oscura hasta MIA, Linternas y varias películas recientes.
Casa Abierta empieza a encontrar su sitio
Casa Abierta es uno de esos casos donde resulta conveniente no sacar demasiadas conclusiones después del primer episodio. Los dos primeros capítulos me dejaron bastante frío. No porque la propuesta estuviera especialmente mal, sino porque estamos ante un género que hemos visto muchas veces y recientemente había pasado por otra historia relativamente similar.
La premisa gira alrededor de un padre marcado por la desaparición de su hija y la posibilidad de que, pasado el tiempo, aquello que parecía completamente cerrado quizá no lo esté tanto. La figura paterna concentra prácticamente todo el peso de la historia, mientras que la madre queda relegada a una posición mucho más secundaria.
El tercer episodio ha cambiado considerablemente mis sensaciones. La historia empieza a coger cuerpo, aparecen elementos que despiertan curiosidad y esa resistencia inicial comienza a desaparecer. Todavía queda mucho camino, pero ahora sí parece una serie con posibilidades de terminar dejando una impresión bastante positiva.
El terror necesita algo más que cumplir
JUCUM llegó a través de una recomendación y entra directamente en uno de los géneros con los que más exigente suelo ser: el terror.
La película tiene elementos interesantes y no puede calificarse como un mal producto. El problema es que actualmente resulta tremendamente complicado sorprender dentro del género. Hemos visto tantas variantes, tantos sustos, tantas amenazas y tantas estructuras similares que simplemente ejecutar correctamente la fórmula empieza a quedarse corto.
Eso es precisamente lo que me sucede con JUCUM. Está bien, tiene sus momentos y puede funcionar perfectamente para quien busque una película de terror sin demasiadas complicaciones. Pero cuando termina, cuesta encontrar algo verdaderamente diferenciador.
Y para mí, en el terror, eso pesa muchísimo. Se queda en un aprobado y poco más.
Ratonera y Ludwig: abandonar no significa que sean malas
Dos series se han quedado prácticamente en la línea de salida: Ratonera y Ludwig. Y aquí conviene diferenciar algo importante. Dejarlas después del primer episodio no significa necesariamente que considere que sean malas.
Ratonera pertenece a ese audiovisual asiático que tiene códigos narrativos, ritmos y formas de rodar muy particulares. Su argumento parece suficientemente interesante y tiene elementos bastante locos que podrían desarrollarse bien, pero exige entrar en una dinámica que ahora mismo no me apetece asumir.
El ritmo es pausado y la sensación de estar recorriendo caminos relativamente conocidos termina pesando más que la curiosidad por descubrir hacia dónde va.
Con Ludwig sucede algo parecido, aunque por otros motivos. La fórmula del hermano que ocupa el lugar de otro hermano idéntico o prácticamente idéntico, mientras el resto de personajes acepta la situación, es una premisa que hemos visto demasiadas veces.
Puede desarrollarla maravillosamente y terminar siendo una buena serie. Simplemente no encuentro ahora mismo suficientes motivos para volver a recorrer ese camino.
La Bestia quiere emocionar, pero intenta contar demasiadas cosas
La Bestia gira alrededor de un luchador vinculado a las artes marciales y construye alrededor de él una historia personal marcada por pérdidas familiares y conflictos internos.
Visualmente funciona. Las peleas están bien construidas, los impactos resultan creíbles y existe una sensación física bastante conseguida en los enfrentamientos. También tiene una utilización interesante de la música y una puesta en escena suficientemente cuidada.
El problema aparece en el terreno emocional.
La película quiere que conectemos con el sufrimiento del protagonista, pero abre demasiados frentes y profundiza demasiado poco en cada uno. Nos habla de pérdidas, relaciones, deporte, dolor y superación, pero pasa por todos estos elementos sin detenerse el tiempo suficiente para que alguno termine golpeando realmente.
Cuando una película quiere emocionar, necesita construir primero los motivos para hacerlo. La Bestia tiene esos motivos, pero no termina de desarrollarlos.
Hugo 24 tenía material para hacer mucho más daño
Una sensación parecida deja Hugo 24, película española disponible en Netflix y protagonizada por Arón Piper.
Su historia parte de un joven problemático marcado por una infancia complicada, una base dramática suficientemente potente como para construir una película emocionalmente dura.
Precisamente por eso esperaba más.
Existe dramatismo, pero la película no termina de hundirse en él. Nos enseña las heridas sin profundizar suficientemente en ellas y, como consecuencia, aquello que debería resultar especialmente doloroso termina quedándose a cierta distancia.
No necesitaba necesariamente más drama. Necesitaba desarrollar mejor el que ya tenía.
El final de Oak Street: cuando el guion destruye todo lo demás
El final de Oak Street representa probablemente uno de los casos más frustrantes de este repaso.
Visualmente funciona. Las interpretaciones funcionan. La producción funciona. Hay suficientes ingredientes para construir una película interesante.
Y entonces aparece el guion.
La sensación es comparable a estar viendo una película perfectamente ambientada en tiempos de Jesús de Nazaret y descubrir, de repente, a Michael J. Fox pasando por detrás en un patinete volador mientras habla por teléfono móvil. Puedes haber construido perfectamente todo lo anterior, pero desde ese instante la película ha roto su propio universo.
Eso es lo que ocurre aquí. El argumento toma decisiones tan difíciles de aceptar que termina arrastrando todo aquello que sí estaba funcionando.
Es especialmente frustrante porque no estamos ante una película donde todo salga mal. Al contrario. Muchas cosas están bien hechas. Pero cuando falla aquello que debe unirlas, el edificio entero termina tambaleándose.
Materia oscura ya me ha perdido definitivamente
Después del tercer episodio de la segunda temporada de Materia oscura, creo que ya no existe posibilidad de reconciliación.
Seguiré viéndola, pero será fundamentalmente por inercia.
El problema no es que una serie sea compleja. Algunas de las mejores historias televisivas exigen atención y obligan al espectador a relacionar personajes, acontecimientos y líneas temporales. La diferencia está en si todo ese esfuerzo encuentra una recompensa.
Aquí ya no la encuentro.
La acumulación de conceptos, versiones, situaciones y elementos narrativos ha alcanzado un punto donde pensar en aquello que está ocurriendo requiere más esfuerzo del interés que me genera descubrirlo.
Y cuando eso sucede, una historia tiene un problema muy serio.
No me importa resolver el puzle porque he dejado de tener interés en saber qué imagen aparece cuando lo termine.
Lioness demuestra que continuar también puede tener sentido
Y entonces aparece Operaciones especiales: Lioness.
Estamos en el séptimo episodio de su tercera temporada y únicamente hay una mala noticia: queda uno.
Es curioso porque nunca consideré necesaria esta continuidad. Después de cada temporada existía la sensación de que la serie podía detenerse perfectamente ahí. No necesitábamos otra misión, otra operación ni otra temporada.
Pero llega.
Y vuelve a funcionar.
La explicación probablemente sea mucho más sencilla de lo que parece. Tiene un reparto extraordinario, una producción enorme, presupuesto suficiente para que aquello que vemos tenga escala real y una dirección que sabe perfectamente qué producto quiere ofrecer.
No escatima cuando necesita acción. No parece pequeña cuando pretende ser grande. Y sus intérpretes consiguen mantener el componente humano incluso cuando alrededor de ellos todo está explotando.
Esta tercera temporada está siendo especialmente sólida. Tiene acción, emoción, desarrollo de personajes y una historia capaz de justificar una continuación que inicialmente parecía innecesaria.
A falta del episodio final, para mí está claramente entre las mejores series del año.
Linternas por fin enseña de lo que puede ser capaz
La evolución de Linternas está siendo mucho más extraña.
Los primeros episodios dejaron sensaciones muy irregulares. Momentos interesantes convivían con otros tremendamente aburridos y durante bastante tiempo parecía que la serie no terminaba de decidir qué quería ser.
El quinto episodio cambia bastante las cosas.
A nivel visual es probablemente el capítulo más potente hasta ahora. Hay acción, efectos especiales, ritmo y una ambición mucho mayor. Por momentos parece incluso un episodio diseñado para cerrar una temporada.
El problema es bastante particular: sigue sin importarme demasiado aquello que está ocurriendo.
No me preocupa especialmente el anillo, el conflicto central ni buena parte de aquello que mueve a los personajes. El universo de DC nunca ha sido uno de mis grandes intereses y Linternas se encuentra precisamente entre las ramas que menos me atraen.
Sin embargo, aquí aparece una contradicción interesante: no me interesa demasiado lo que me cuentan, pero me gusta cómo me lo están contando.
Y eso también tiene mérito.
Si consigue mantener el nivel visual y narrativo de este quinto episodio, puede terminar siendo una serie mucho mejor de lo que parecía durante su arranque.
A la carrera: cuando esperar un desastre termina ayudando
A la carrera, disponible en Netflix, ha terminado siendo una pequeña sorpresa.
No porque sea una gran película. No lo es.
Pero llegaba con críticas bastante negativas y unas expectativas tan bajas que encontrar una producción ágil, entretenida y visualmente agradable termina jugando completamente a su favor.
Londres ayuda muchísimo. Es una ciudad tremendamente cinematográfica y, personalmente, un escenario por el que tengo especial debilidad. La película aprovecha bien sus exteriores y eso proporciona una energía que probablemente no tendría situada en otro lugar.
Además, dura menos de noventa minutos.
No pretende reinventar nada, pero avanza rápido y entretiene. Para una sesión familiar sin grandes exigencias cumple perfectamente.
A veces no hace falta mucho más.
Los mejores años de nuestra vida y la música que permanece
Con Los mejores años de nuestra vida resulta imposible separar completamente el documental de la relación personal con Hombres G.
Cuando una banda forma parte de tu infancia, de tus recuerdos y de momentos concretos de tu vida, cualquier documental sobre ella parte con ventaja.
Pero incluso apartando esa nostalgia, el documental funciona suficientemente bien para cualquier seguidor del grupo.
También invita a pensar en cómo ha cambiado nuestra relación con la música. Durante los ochenta, noventa e incluso buena parte de los 2000, determinadas canciones parecían acompañarnos durante años. Décadas después continúan sonando y siguen activando recuerdos de manera inmediata.
El consumo actual es diferente. Mucho más rápido, fragmentado y condicionado por plataformas y tendencias. Eso no significa necesariamente que la música actual sea peor para quien está creciendo con ella. Probablemente dentro de treinta años otra generación defenderá sus canciones exactamente igual que nosotros defendemos las nuestras.
Pero para quienes vivimos aquella época, escuchar determinadas canciones sigue siendo mucho más que escuchar música.
Es recuperar un pedazo de nuestra vida.
MIA: no debería gustarme, pero sigo ahí
MIA continúa siendo una de las rarezas de mis últimos visionados.
Después de cuatro episodios sigo pensando que tiene un guion muy sencillo, ciertos elementos infantiles y una construcción bastante básica.
Y, sin embargo, sigo viéndola.
Hay algo en su ambientación, en los exteriores y en la forma de presentar ese mundo que consigue mantenerme dentro pese a todos los elementos que normalmente me harían abandonar una serie.
No tengo claro cuál es exactamente su secreto y quizá ahí esté parte de su encanto.
A veces encontramos producciones donde podemos enumerar perfectamente todas sus virtudes y aun así no nos interesan. MIA funciona al revés: puedo encontrarle numerosos defectos, pero cuando termina un episodio sigo teniendo curiosidad suficiente para poner el siguiente.
Y mientras eso continúe ocurriendo, seguirá dentro.
Enfrentados: Marfil y una oportunidad constantemente desaprovechada
Mucho más complicado resulta defender Enfrentados: Marfil.
Es una película con medios. Visualmente hay dinero en pantalla y encontramos suficientes elementos de producción para comprobar que no estamos ante un proyecto pequeño.
Pero el resultado es tremendamente flojo.
También vuelve a dejarme una sensación complicada con Ester Expósito. Desde Élite ha tenido suficientes oportunidades y proyectos para demostrar hacia dónde quiere llevar su carrera, pero demasiadas veces termina atrapada en personajes construidos alrededor de los mismos elementos: lujo, sensualidad, dinero, una determinada imagen y papeles que apenas permiten encontrar registros diferentes.
El problema no está únicamente en una intérprete. Una actriz trabaja con aquello que le proporciona el guion y la dirección. Pero precisamente por eso sorprende que, después de tantos proyectos, continúe apareciendo en producciones que parecen explotar una y otra vez exactamente la misma imagen.
Enfrentados: Marfil entretiene por momentos y tiene una producción suficientemente vistosa, pero narrativamente resulta demasiado limitada.
Y además sabemos que esto continuará.
La historia está construida para tener continuación, así que todavía queda más.
Entre todo lo visto, Lioness está jugando en otra liga
Después de películas olvidables, series abandonadas, sorpresas pequeñas y producciones que todavía no sé exactamente por qué sigo viendo, este repaso deja una conclusión bastante clara.
Operaciones especiales: Lioness está por encima del resto.
No porque sea perfecta ni porque necesitáramos necesariamente una tercera temporada. Precisamente lo interesante es que ha conseguido convertir una continuación prescindible sobre el papel en ocho episodios que apetece ver.
Linternas está creciendo y su quinto capítulo demuestra que todavía puede ofrecer mucho. Casa Abierta comienza a encontrar el camino. MIA mantiene inexplicablemente mi interés. Y alguna película como A la carrera demuestra que las expectativas también condicionan enormemente aquello que terminamos disfrutando.
Pero ninguna está ahora mismo al nivel de Lioness.
Solo queda comprobar si su último episodio es capaz de cerrar una temporada que, hasta este momento, ha sido extraordinariamente sólida. Si mantiene el nivel, será difícil que no termine ocupando un lugar muy alto entre lo mejor que ha dejado este año.
Para comparar Lioness con otras producciones de Taylor Sheridan, puedes leer nuestro análisis de 1923 y el universo del creador.
Para conocer otras series relacionadas con el universo creativo de Taylor Sheridan, puedes leer nuestra crítica de Landman y el balance de Tulsa King y las producciones de Sheridan.
